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El contexto
En consonancia con sus respectivos enfoques de experimentación e intercambio de conocimientos, la Communauté de communes Vallée de l'Hérault (mancomunidad de municipios) y la asociación Montpellier 2028 – Terres de culture continúan sus programas de residencias de creación.
La residencia «A living Valley, a sensitive evocation of the Hérault Valley», acompañada por el equipo de la mancomunidad Vallée de l'Hérault, permite a una pareja de artistas desarrollar un proyecto de investigación y creación en el corazón de un emblemático espacio patrimonial y de un territorio con el sello Grand Site de France.
La residencia se concibe como un espacio de encuentro entre el lugar, los artistas y el territorio. La abadía no es un destino, sino un punto de partida: es a la vez lugar de acogida y de creación, emisora y receptora de cultura. Por ello, se invita a los artistas a compartir su investigación, conocer a la población local y nutrirse de los recursos culturales, patrimoniales, musicales, educativos y asociativos de la región.
Esta residencia de creación ofrece un tiempo de investigación y exploración. El objetivo es permitir que surja una mirada artística singular sobre el territorio, su historia, sus transformaciones y sus futuros posibles.
El tema: un valle vivo y sensible
¿Y si el valle del Hérault fuera un ser vivo? Un cuerpo atravesado por voces y silencios, movimientos y emociones, recuerdos y proyectos. Sus paisajes serían su piel; sus caminos, sus líneas de vida; sus cursos de agua, su circulación. Esta imagen nos invita a mirar el territorio de otra manera: a percibir lo que permanece, lo que se transforma y los vínculos que mujeres y hombres tejen con él.
La residencia invita a los artistas a crear una evocación sensible del valle a partir de cuatro preguntas: ¿Qué vemos? ¿Qué oímos? ¿Qué sentimos? ¿Qué recordamos?
Con el paso de las estaciones y las horas, las percepciones cambian. La noche abre otro ámbito de exploración. Cuando se desvanecen las referencias del día, se revelan otros sonidos, otras actividades, otras presencias. ¿Qué es de un lugar familiar cuando se escucha en la oscuridad? ¿Qué nos cuenta el valle mientras la mayoría de sus habitantes duerme? ¿Cómo agudiza o adormece nuestros sentidos el frío seco de enero? ¿Cómo entumece la razón el viento del norte y cómo empantanan las lluvias el ánimo, igual que los caminos de los viñedos?
Considerar el valle como un ente vivo es también ser consciente de sus vulnerabilidades: las pérdidas, las transformaciones que ha sufrido, las rupturas que han dejado huella en el paisaje y en la memoria colectiva. ¿Cómo viven sus habitantes los cambios actuales? ¿Qué formas de adaptación inventan? Esta exploración abarcará toda la gama de emociones ligadas al territorio, de la alegría y el apego a la tristeza y la inquietud.
Al recorrer el territorio, los artistas podrán recoger las historias de sus habitantes, grabar sus sonidos y tratar de hacer perceptible lo que habitualmente escapa a la vista o al oído: vibraciones, movimientos lentos, huellas casi borradas, presencias discretas, elementos importantes evidentes para quienes vienen de fuera, emociones.
Crear un retrato, dar voz, dibujar un personaje, contar una historia de vida, hablar de necesidades, tejer deseos, construir proyectos.
El enfoque esperado
La residencia está dirigida a artistas visuales y a artistas musicales y sonoros, con la idea de una colaboración que favorezca el diálogo entre estas prácticas o desarrolle dos proyectos de investigación complementarios. Los formatos son abiertos.
El proceso creativo se enriquecerá con encuentros, recopilaciones, talleres de práctica artística amateur y experimentaciones con la población local, los agentes del territorio y el público, en particular los jóvenes. Sus miradas y experiencias alimentarán el enfoque de los artistas. La mancomunidad apoyará esta labor de mediación.
Los artistas precisarán el lugar que desean dar a estos intercambios en su enfoque y, en su caso, en la obra o las obras.
La investigación podrá apoyarse en paisajes y pueblos, sitios patrimoniales, archivos, bibliotecas, asociaciones, la escuela de música y los recursos locales.
Se prestará especial atención a la capacidad de la obra para seguir viva más allá del periodo de residencia: ser presentada, compartida, reactivada o, si procede, circular por la región. No obstante, la permanencia de la obra no es un requisito: las modalidades de conservación y presentación se valorarán según la naturaleza y la calidad de las propuestas.
También se podrá pedir a la persona artista o a la pareja que aporte algún tipo de contenido editorial sobre su investigación, que haga accesibles el proceso creativo, los encuentros, los materiales recopilados y las decisiones artísticas. Este aspecto puede contribuir a la creación progresiva de un archivo vinculado al ciclo de residencias.
La CCVH, con el apoyo de la asociación Montpellier 2028 – Terres de culture, organizará las sesiones de presentación de la residencia. La primera sesión de presentación deberá celebrarse antes del final del curso escolar 2026-2027. La fecha se fijará de común acuerdo con el equipo del departamento de cultura de la mancomunidad Vallée de l'Hérault.
También está prevista una presentación de la obra en otoño de 2027 durante Event 27, organizado por Montpellier 2028 – Terres de culture. Las modalidades de presentación y los posibles desarrollos futuros del proyecto se definirán con los artistas según la forma de su creación.
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